William Walker un filibustero en Honduras

0 36

William Walker (Nashville, Tennessee, Estados Unidos, 8 de mayo de 1824 – Trujillo, Honduras, 12 de septiembre de 1860) fue un médico, abogado, periodista y político estadounidense. Es el más reconocido de los denominados filibusteros del siglo XIX. En México intentó conquistar los territorios de Sonora y Baja California, lo que lo llevó a fundar una república que terminó en fracaso.

En 1855, junto a un grupo de reclutas conocidos como Los Inmortales, se dirigió hacia Nicaragua, país que se encontraba inmerso en una guerra civil, y luchó al lado del bando democrático, que pretendía derrocar al presidente legitimista Fruto Chamorro Pérez. Sin embargo, a medida que avanzaba en sus campañas militares, logró asumir el poder mediante unas elecciones amañadas, en las cuales resultó electo como presidente de la nación.

Desde 1824 la guerra entre los liberales y conservadores nicaragüenses no se detenía. En 1856 los liberales, sintiéndose acosados, firmaron un contrato para traer rifleros mercenarios de Estados Unidos. “Free booters” les llamaban (literalmente, botas libres), pero por acá se les nombró filibusteros. William Walker, periodista y coronel, abogado y hábil escritor, estaba convencido de que el medio para salvar a la sociedad esclavista que existía en el Sur de los Estados Unidos era conquistar nuevos territorios fuera de aquella nación e imponer en ellos la esclavitud.

Al mando de su falange filibustera, Walker ayudó a los liberales a vencer a los conservadores y acto seguido prescindió de los liberales y se proclamó Presidente de Nicaragua. Para Walker los pueblos mestizos de estas repúblicas eran merecedores de la esclavitud y así lo decretó.

Los centroamericanos formaron un “Ejército Nacional” que acudió en auxilio de Nicaragua para enfrentarse a este usurpador. El Presidente hondureño Santos Guardiola envió un cuerpo expedicionario al mando del general Florencio Xatruch. Se dice que del apellido Xatruch se derivó el apelativo de “catrachos” aplicado a los hondureños. Walker fue derrotado por los centroamericanos en 1858, huyó y fue recibido en Nueva Orleans como un héroe.

La aventura de Walker no se consideró como una contravención al tratado Clayton-Bulwer porque no contó con respaldo oficial, e incluso el gobierno norteamericano lo redujo a la condición de bandolero cuando Walker cometió el imperdonable error de incautar en Nicaragua las propiedades de la Compañía del Tránsito. Esto lo enemistó con Vanderbilt y con el poderosos capitalismo del Norte de Estados Unidos.
En su estancia en Nueva Orleans, en abril de 1860, Walker se enteró del traspaso de las islas de la Bahía que iba a realizar el Reino Unido a Honduras. Supo además del descontento de los colonos ingleses de las islas ante la transacción y se propuso auxiliarles.Su plan consistía en intentar asociarse con José Trinidad Cabañas, quien trataba de reasumir el poder en Honduras. De lograrlo podría controlar este país, organizar un ejército y después batir a los ejércitos de Nicaragua y Costa Rica. Como primer paso organizó un viaje a las islas para estudiar el terreno y planear una revuelta, por lo que eligió la isla de Cozumel como una eventual base.

El 5 de junio de 1860 partió desde Estados Unidos una tropa de un centenar de hombres desde Mobile en la goleta John E. Taylor. Otra embarcación con suministros, el Clifton, zarpó desde Nueva Orleans. Sin embargo, los británicos, que estaban al tanto de los planes, interceptaron el Clifton en Belice y posteriormente recomendaron al gobierno hondureño demorar el traspaso de las islas, para entorpecer las intenciones de los filibusteros. Finalmente, los estadounidenses se reunieron en Roatán el 27 de julio. Walker, asediado por barcos británicos, resolvió atacar la fortaleza localizada en el puerto de Trujillo. Empero, los residentes estaban alertados de los movimientos.

En la noche del 5 de agosto de 1860, noventa y un filibusteros llegaron a una bahía distante 3 km de Trujillo. Al amanecer del 6 de agosto, Walker y el coronel Thomas Henry encabezaron la toma de la fortaleza, la cual fue un éxito, sin haber tenido bajas. Una vez allí declaró la ciudad como puerto libre, con el propósito de dañar la economía hondureña al interrumpir la recaudación de aranceles, pero la maniobra fue inútil, pues todos los tributos percibidos en este lugar serían traspasados a los británicos para pagar una antigua deuda. Intentó contactarse con José Trinidad Cabañas por medio de Thomas Henry, pero este emisario se involucró en una reyerta antes de reportarse a su regreso y murió dos semanas después sin revelar alguna noticia. El día 19 de agosto, el barco británico Icarus, dirigido por el coronel Norvell Salmon, arribó cerca de Trujillo y desde allí fue enviada una nota a Walker reclamándole la rendición, con la garantía de hacerlo ante las autoridades británicas, puesto que la presencia de los filibusteros entorpecía la devolución de las islas de la Bahía.Después de un intercambio de notas, el filibustero, con otros 65 hombres, emprendió la huida para buscar a Cabañas.

En la travesía fueron perseguidos y hostigados por las tropas hondureñas. Al arribar cerca de río Tinto, la cuadrilla estaba reducida a 31 hombres, entre ellos se encontraba Walker herido y sumido en fiebre, siendo al fin avistado por Salmon el 3 de septiembre. El oficial demandó nuevamente la rendición del filibustero, quien asintió cuando se aseguró que lo hacía ante las autoridades británicas y no las hondureñas. Al ser preguntado sobre su persona, aseveró ser el presidente de Nicaragua.

Una vez en Trujillo, le fue informado que sería entregado al gobierno hondureño, decisión que le sorprendió e indignó. Acabó encerrado en la fortaleza del poblado, donde esperó las instrucciones desde Tegucigalpa que decidirían su suerte. La resolución, tomada por José Santos Guardiola, fue la sentencia a muerte. Uno de sus oficiales, de apellido Rudler, obtuvo una sentencia de cuatro años de prisión, aunque posteriormente sería indultado. El resto de los presidiarios fue enviado a Estados Unidos.

A las 8 de la mañana del 12 de septiembre de 1860, William Walker fue llevado frente a un paredón de fusilamiento en las cercanías de Trujillo. Iba flanqueado por dos curas y caminaba en medio de las burlas de los locales. De acuerdo a un testimonio:

Mostró siempre la mayor sangre fría, ni siquiera cambió de color cuando caminaba de la prisión a la plaza donde fue ejecutado.

Un batallón de soldados ejecutó la orden. Después de dos ráfagas y un tiro de gracia cayó muerto. Su cuerpo fue enterrado según los ritos católicos. Mientras, en Estados Unidos, Salmon fue objeto de críticas por su actuación engañosa y la posterior ejecución del filibustero, después de prometerle protección en nombre del gobierno británico. Sin embargo, la muerte de Walker fue recibida con indiferencia por la opinión pública del país.

Fuentes

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.